Triangulo
jueves, 13 de junio de 2013
La amo
La amo porque cada vez que lo pienso, lo recuerdo, se lo digo, desaparezco de algún lugar inexistente, y aparezco en su mirada, en su sonrisa, en cada parte de ella, cada parte que amo de igual cantidad, amo con fervor, con desenfreno, la amo por que aunque quiera acabar con el universo ella siempre estará fuera de este, para apaciguarme, y de alguna u otra forma con su tono de voz tan reconocible como sus perfectos labios, lograr que mi ira se convierta en amor, que mi seño fruncido de convierta en sonrisa, y mis ganas de asesinar el universo, se vuelvan ganas de besarla, de basarla una y cada una de las noches de mi putrefacta existencia, y a la mañana abandonarla junto a mi sonrisa y su recuerdo para volver a una ocupación diaria tan patética y tenue como cualquier tiempo en el que no estoy con ella, o me abraso a su recuerdo tan vació como su fría mirada de mal genio. Simplemente la amo, la amo, tanto mas que a la luna, mas que el amanecer que quiero vivir a su lado, abrazado a su cintura, hablando de nosotros, hablando del mundo, hablando de mi mundo, ella. La amo porque quiero robarla, robar sus labios, su mirada, su sonrisa, su conciencia indescifrable, tan indescifrable tal vez como el por por qué de no detestarla al conocerla, tan indescifrable como la formula de sus besos tan perfectos como su silueta, la amo por ser ella, por ser perfectamente ella, y por cada día convertirse más en algo así como mi Ella, esa Ella que hace mucho no recordaba, pero que ella me hace dar cuenta que Ella si es posible, y ella es tan Ella que simplemente la amor por ser ella, y no Ella.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario